LA PSICOSOMÁTICA Y LA T.I.M.D.

Fundamentos de la Psicosomática

Para abordar la patología psicosomática, ya sea orgánica o funcional, es necesario que la terapéutica tome en cuenta el funcionamiento subjetivo y la situación conflictiva por la que atraviesa la persona.

 

En cuanto a esta última, podemos reconocer en la mayoría de los desórdenes psicosomáticos, un tipo de situación desencadenante que se caracteriza por no presentar salida para el sujeto que la padece.

 

En muchos casos de patología psicosomática, se encuentra algo que excede la producción de síntomas y es la constitución de una formación de carácter que compromete completamente a la subjetividad. Ésta queda reemplazada por una adaptación social que la sustituye.

 

Este funcionamiento se manifiesta como conformismo social que se acompaña por una pérdida de interés por todo lo que no es real.

 

Las personas más proclives a enfermar son personas que aparentemente padecen de excesiva cordura.

 

Teniendo en cuenta que "una situación sin salida" puede afectar a cualquier sujeto, la posibilidad de enfrentarla va a depender de los recursos que provengan de su riqueza imaginaria y afectiva.

 

La Terapéutica de la Imaginación Material-Dinámica (T.I.M.D.)

La Terapéutica de la Imaginación Material implementada en psicosomática tiende a la ampliación de lo imaginario y a la liberación de la afectividad. Posibilita un cambio de perspectiva que modifica la manera de visualizar y abordar la realidad y de elaborar las situaciones conflictivas o de atolladero que aquella presente. Así mismo trabaja con aspectos de la identidad del sujeto y con su funcionamiento vincular, produciendo como consecuencia modificaciones correlativas en el funcionamiento psico-neuro-inmunológico.

 

Las diferentes técnicas integradas a la Terapéutica de la Imaginación Material tienen en cuenta componentes claves del cuerpo biológico: el ritmo y la lateralidad, susceptibles de modificarse en el trabajo sobre sus correlatos psicológicos: el tiempo (como representación del ritmo), y el espacio (representación de una corporalidad que incluye también el campo de la lateralidad manual, visual y cerebral).

 

El abordaje terapéutico debe incluir un trabajo fenomenológico y hermenéutico con producciones que realiza el paciente y que ponen de relieve diferentes niveles de estructuración de la imagen del cuerpo según el momento regresivo en el que se despliegue la creación. La terapéutica apela a la memoria involuntaria en la que el cuerpo está siempre presente ya que lo actual es esencialmente sensorio-motor por constituir un sistema organizado de sensaciones y movimientos.

 

El trabajo terapéutico consiste en la elaboración y superación de las fallas en los diferentes niveles de estructuración de la imagen del cuerpo (imagen que siempre es vincular) ya que dichas fallas mantienen siempre una correspondencia con problemas que padeció el sujeto en su vida de relación.

 

De esta forma, gracias a un tipo de imaginación, que es la imaginación material, aparecen recuerdos que actualizan diferentes imágenes dinámicas del cuerpo correspondientes a distintos momentos de la evolución del paciente. En efecto, los signos sensibles son cualidades materiales : texturas, olores, formas, peso, etc. Estos signos tienen una resonancia recíproca porque apelan a una memoria que se caracteriza por la relación entre sensaciones de diferentes percepciones y que ha sido denominada sinestesia o memoria afectiva, dado que atrae como memoria involuntaria, emociones, sentimientos y vivencia.

 

La Terapéutica de la Imaginación Material encuentra sus raíces en el cuerpo como soporte material en la formación de imágenes y conduce a la construcción o reconstrucción de la identidad de un sujeto a través de la aprehensión cognitiva-afectiva de la historia subjetiva inmersa en una historia generacional. La aprehensión cognitiva implica el descubrimiento de los ideales transmitidos por sucesivas generaciones y la manera en que fueron constituidos.

 

La aprehensión afectiva comprende el reconocimiento de los sentimientos de filiación y la forma en que han determinado la vivencia del propio cuerpo y del propio lugar en la historia familiar.

 

Esta aprehensión cognitiva-afectiva se lleva a cabo en el interior de un vínculo terapéutico diferente de los vínculos enfermantes que el paciente tuvo anteriormente. La situación terapéutica en la que el paciente se siente reconocido como ser singular y único, le permite situarse de otra manera respecto de su historia, construir y construirse de acuerdo a sus deseos y valores en el marco de una reflexión sobre la propia subjetividad - intersubjetividad y del reconocimiento consciente de su funcionamiento psicosomático.

 

El proceso de curación de la enfermedad surge en el interior de la sanación del ser; y el signo de dicha sanación es el surgimiento de un proyecto personal, vector de la existencia del sujeto.
La Terapéutica de la Imaginación Material tiene una ventaja fundamental en el ejercicio de la actividad clínica y es que gracias a que dispone de otros recursos que no son sólo verbales, ya que el terapeuta cuenta con producciones que el propio paciente realiza, es mucho más sencillo y abordable el intercambio científico interdisciplinario, ya que los trabajos realizados son como radiografías del funcionamiento mental del momento actual, y esto posibilita una buena receptividad y comprensión por parte de especialistas que no pertenecen al ámbito de la psicología. Este factor de comprensión es el que permite a médicos, psicólogos y profesionales de distintas especialidades tener un acercamiento e intercambio en psicosomática siempre provechoso para el paciente.

 

Entendemos que el marco donde debe producirse el encuentro, entre diferentes profesionales en la terapéutica psicosomática y otras psicoterapias, es en la Asociación Hispanoamericana de Psicosomática (A.H.A.P.S.A).